UNOS CHISTES DE BILBAO
En una sala de maternidad hay tres niños y dice uno:
-Yo debo ser niña porque tengo los patucos rosas.
Y dice otro:
-Yo debo ser niño porque tengo los patucos azules.
Y dice otro:
-Pues yo debo ser de Bilbao porque tengo los cojones tan grandes que no se me ven los patucos.
Le dice un vasco a otro:
¡Oye Patxi! ¿Sabes cuanto ha costado el Guggenheim?
No, ¿Cuánto?
5.000 millones, pues.
Bueno, con tal de que meta goles...
¿Qué le falta al coche fantástico?
La matrícula de Bilbao
¿En qué se diferencia un cura vasco de un cura normal?
El cura normal dice: ¡Cuerpo de Cristo!
Y el cura vasco dice: ¡Ahí va la ostia!
Oye Iñaki, ¿y cómo es que ya no vamos a bañarnos desnudos al río a las 7:00 de la mañana?
Es que, Patxi, después me empalmo y me daño la minga contra las piedras del río.
Anda, ¿y por qué no nadas a espalda, pues?
¿y qué hago con el puente de Deusto, pues?
Dos vascos a la salida de un examen de matemáticas: Oye Patxi, ¿a tí qué te dió el segundo problema? ¿A mí?, infinito. ¿Sólo?
Se encuentran dos amigos vascos, y uno de ellos camina con las piernas abiertas.... como escocido. El otro le pregunta: Pues ¿qué te pasa, Andoni? Pues que vengo del médico y me ha dicho que tengo colesterol. ¿Y por qué andas así? ¡Porque me ha dicho que los huevos ni tocarlos!
¿Que diferencia hay entre un vasco, que con la edad se queda calvo, y un
catalán que le sucede lo mismo?
Que el vasco se compra una txapela y el catalán vende el peine.
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Natalia -